La gente está sorprendida: hace nada España iba bien, Andalucía era imparable, la construcción era la piedra filosofal de la creación de riqueza, y los ciudadanos se habían convertido en consumidores voraces, alimentados financieramente por el dinero fácil de los bancos. Y de repente, hay una crisis económica (o desaceleración, o recesión, o vaya usté a saber) que nadie explica de dónde viene, cuyo final cada vez se aleja más en el horizonte, y de la que ya se van conociendo las nefastas consecuencias: más parados, los precios de los alimentos y servicios básicos por las nubes, la gasolina a precio de oro, muchas hipotecas impagadas, empresas de la construcción que se cierran, etc.
Zapatero y Chaves han perdido la credibilidad, pues se han negado a hablar de la crisis con claridad y transparencia. La izquierda tiene que hablar clarito de la crisis, al menos las cuatro ideas más imprescindibles:
Primero, que la crisis tiene su origen en el modelo neoliberal de globalización capitalista. En castellano: los bancos y las multinacionales se han dedicado en los años de prosperidad a forrarse en base a la especulación, con métodos poco transparentes e incluso ilegales; los gobiernos andaluz, español y europeo no pueden intervenir en el mercado, pues así lo impone la filosofía neoliberal (salvo cuando les interesa a los grandes); y cuando la burbuja inmobiliaria creada por la especulación estalla, se produce una situación de difícil salida. Esta crisis de la construcción se ha juntado con la energética (precio del petróleo) y la alimentaria (precio de alimentos básicos como el arroz, los cereales), también generadas por el afán especulativo de esas multinacionales, pues las inversiones especulativas han migrado desde la construcción a estos sectores.
Segundo, que el problema a resolver no es la salida de la crisis, sino conseguir que no la paguen los de siempre, los trabajadores con el desempleo, los autónomos con el cierre de sus medios de vida, los consumidores y pensionistas más modestos con la subida de los precios básicos de la cesta de la compra.
Tercero, que la UE, o supera su supeditación institucional a las multinacionales, y su orientación política reaccionaria, contraria a los intereses de los trabajadores y limitadora de las libertades, o no sirve sino como corsé para amordazar la democracia, y maniatar a los gobiernos, a los sindicatos, a los ciudadanos y ciudadanas.
Cuarto, que el gobierno andaluz debe aprovechar de forma positiva la crisis para asumir de verdad la reorientación del modelo económico andaluz, hacia un cambio real de modelo, desde la actual dependencia del petróleo, la construcción y la bonanza del turismo y los servicios adyacentes, a un modelo basado en la explotación de sus valores alimentarios, energéticos alternativos, en la producción industrial basada en el conocimiento, la investigación, la innovación y las nuevas tecnologías, y en la consolidación y avance del bienestar social. A corto plazo, IU LV-CA ha propuesto un Plan Extraordinario de Inversiones de 6.000 millones de euros para financiar medidas encaminadas a ello.
Esta es la crisis terminal del modelo neoliberal de la globalización capitalista, como dice el economista Joseph Stiglitz. Pero la historia nos demuestra que el capitalismo ensaya falsas salidas a las crisis que va creando. Por eso la gente democráticamente debe “ayudarle” a superarse a sí mismo, creando mediante la movilización las condiciones de un nuevo sistema económico y social, el socialismo. Esa es la única salida. (De eso no ha hablado nada el congreso del PSOE).
Pedro Vaquero del Pozo,
Portavoz Adjunto de IU LV-CA
en el Parlamento de Andalucía
Portavoz Adjunto de IU LV-CA
en el Parlamento de Andalucía



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